Si alguien se pregunta, se sorprende de que haya tardado veinticuatro horas en dar la cara, es que ha vivido en Tombuctú los últimos dieciséis años. Seguro.
Bueno, eso es lo que yo creo. A lo mejor estoy equivocado, pero yo pido ya su DIMISIÓN. Aunque lo hayan votado en masa, España no se merece nunca un personaje así. Y menos ahora.





