El buen político es el que mira y cuida el "bien común".
El político vulgar es el que mira y cuida "el ejercicio del poder" a las órdenes del que manda.
El político corrupto es el que mira y cuida su propio ombligo.
De los del ombligo ya está bien de aguantarlos. Pero cuando se les pilla esperemos que la justicia haga su papel.... ???? ¿Habría tantos políticos corruptos si la justicia realmente funcionara?
Pero de los vulgares apenas nos ocupamos porque no les vemos ni siquiera la cara. No sentimos siquiera sus acciones. Y sin embargo a largo plazo tales acciones pueden acabar provocando cosas indeseables. (Pincha el título y encontrarás de qué va esta entrada)