Aquí os presento a mi amiga Monica, y dos poemas. En docs. explico a cuento de qué viene esto. Pero en cualquier caso espero que os gusten estos poemas, pues creo que más de uno somos abuelos, y en cualquier caso nuestras relaciones fueron, son y serán íntimas con las sábanas. Mariano el marciano.
CUCHARA
Llena un hueco la paz de la papilla
que llevo desde el plato hacia tu boca,
niño alegre,
tú no sabes aún lo que esta mano otorga
y ojalá no lo sepas
cuando el tiempo se estire y yo me encoja.
Por eso te deseo
que la humeante sopa te acompañe
y el rancho de la vida te sea leve.
Y que esta mano torpe no te alcance
más allá de la última caricia.
Formulo ya de entrada estos deseos
pues siento que te marchas,
niño alegre,
detrás de cada dulce cucharada.
SÁBANAS
Para la noche blanca
que se extiende en el lecho
como un mar recortado a la medida.
Para la noche blanca
telas azuleadas
bajo el sol de la infancia
y el olor a lejía.
Dulce sueño, caricia
para la carne fría.
Azote para el cuerpo
que solitario arde y se defiende:
sudor, fiebre y orina.
Se descuelga el amor
desde las torres altas
por la escala de nudos,
dicen las fábulas.
Se amortaja el amor
cuando todo termina,
envuelto en finas sábanas,
dice la vida.



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